Con el desafío de instalarse como un actor clave del desarrollo energético del país, ENAP debía dar un paso más y consolidar un nuevo momento para la compañía, avanzando más allá del petróleo, articulando un propósito compartido para una organización fragmentada e impulsando una identidad de marca renovada que expresara futuro y posibilidad. Trabajamos junto a líderes y trabajadores para diseñar juntos el futuro, desarrollando una identidad de marca, visual y narrativa, y una cultura energizada.

El resultado es una marca viva, representada a través de su sistema cromático, con un isotipo inspirado en los elementos de la naturaleza; su movimiento constante, su poder, la liberación de energía y la conexión con las fuentes naturales: la tierra, el mar, el viento, el fuego (el sol). Lo que se suma a definiciones estratégicas creadas de manera colaborativa, que guían el quehacer diario de la empresa energética y da foco a un propósito real.

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